El Spotify Camp Nou vivió una de sus grandes noches el 10 de mayo de 2026. Barcelona llegaba a la jornada 35 de LaLiga con la posibilidad de asegurar matemáticamente su título número 29 ante el eterno rival. Hansi Flick mandó al césped a un once ofensivo que rápidamente impuso condiciones frente a un Real Madrid mermado por lesiones de Militao, Carvajal, Mendy, Arda Güler, Rodrygo y Mbappé, además de la suspensión de Valverde. Álvaro Arbeloa recurrió a su cantera y confió la creatividad a Jude Bellingham, mientras que los merengues apostaban por los desbordes de Vinicius Jr.
La fiesta blaugrana comenzó temprano. Apenas al minuto 9, Ferran Torres recibió una falta en la frontal y Marcus Rashford ejecutó un tiro libre con maestría que se coló en el ángulo superior derecho pese a la estirada de Thibaut Courtois. El estadio explotó y el dominio culé se tradujo en un segundo gol al 18′: Fermín López centró desde la derecha, Dani Olmo desvió de tacón y Ferran Torres apareció para definir cruzado y poner el 2‑0. La estadística diría al final que el marcador se quedó corto; Courtois desvió dos disparos claros de Rashford y otro de Gavi que pudieron sentenciar mucho antes.
Real Madrid se negó a bajar los brazos. En la primera parte, el juvenil Gonzalo y Vinicius generaron peligro, aunque la zaga catalana cerró espacios y el portero Joan García respondió con seguridad. Tras el descanso, Rashford siguió siendo un puñal por la banda y el VAR anuló al 62′ un gol de Bellingham por fuera de juego. Vinicius tuvo un mano a mano que García resolvió con solvencia. Los blaugranas administraron la ventaja sin renunciar al ataque, dominando sin oposición y Ferran Torres estuvo cerca de firmar un doblete al 56′, pero Courtois lo impidió con una atajada.
Con el pitido final, Barcelona elevó su puntaje a 91 unidades, catorce más que los merengues, sellando su segundo campeonato consecutivo con tres fechas por jugar y revalidando el doblete doméstico. La derrota supuso el adiós definitivo a las aspiraciones del Madrid, que deberá conformarse con salvar el orgullo y pelear por el subliderato. Frenkie de Jong celebró que ganar el título en casa y ante el rival histórico “es algo que no se olvida”, mientras los aficionados coreaban y celebraban una temporada perfecta para el Barça, que demostó ser el mejor equipo de España en todas las líneas.

