La nota repasa casos históricos de selecciones que, pese a haber asegurado un lugar en un Mundial de futbol, terminaron renunciando a su participación por motivos económicos, políticos o logísticos. A raíz del actual conflicto entre Estados Unidos e Irán, la prensa mexicana advierte que la selección iraní podría desistir del Mundial 2026, aunque la FIFA se mantiene a la espera de una decisión oficial. La publicación recuerda que no sería un precedente aislado: India clasificada al Mundial de Brasil 1950 decidió no asistir debido a la falta de recursos, lo largo del viaje en barco y desacuerdos con la FIFA, además de la famosa polémica sobre jugar descalzos. Ese mismo torneo vio otras deserciones: Escocia declinó su boleto porque la federación sólo quería viajar si eran campeones del Campeonato Británico, condición que no cumplieron; Turquía prefirió no viajar por problemas financieros y la dificultad de trasladarse hasta Sudamérica. En 1938 Argentina boicoteó el Mundial de Francia al considerar injusto que la sede volviera a Europa en detrimento de Sudamérica. Colombia, que había sido nombrada sede en 1986, renunció a organizar por la crisis económica y luego no se clasificó por méritos deportivos. Otros boicots suramericanos se produjeron en Italia 1934 como protesta por la negativa de varias selecciones europeas a viajar a Uruguay 1930. Estos episodios evidencian que, aunque infrecuente, abandonar un cupo mundialista es una realidad cuando las circunstancias superan la ilusión de competir. El cas
o de Irán podría sumarse a la lista si el conflicto no se resuelve pronto.

